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Fronteras de Sal. Málaga: ciudad del paraíso, ciudad abierta.

FRONTERAS DE SAL. Málaga: ciudad del paraíso, ciudad abierta.

Fronteras de sal. Málaga: ciudad del paraíso, ciudad abierta” es un proyecto humanitario que nace de la mano de la Asociación Internacional de Humanismo Solidario, tras conocer la experiencia de la poeta siria Malak S. Soufi, quien ha venido trabajando en la isla de Lesbos (Grecia) en uno de los lugares donde se está produciendo con mayor intensidad la llegada de refugiados y exiliados de la guerra en Siria, siendo espectadora, en primera persona, de este drama humanitario. 

Málaga, ciudad del paraíso, va a convertirse durante varias semanas, en ciudad abierta, un encuentro de artistas (poetas, músicos, fotógrafos, pintores, conferenciantes, etc.), durante el mes de febrero de 2018, con la finalidad de visualizar la situación de los refugiados y mantener viva la llama que nos recuerde su actual situación.

La Asociación Internacional Humanismo Solidario es una entidad sin ánimo de lucro que trabaja por la defensa de los principios de solidaridad, interculturalidad, humanidad, dignidad y los valores del ser humano, siendo una corriente crítica e intelectual de personas libres que, desde la heterodoxia estética, asumen el uso de la palabra como obligación social bajo los irrenunciables principios del compromiso y el comportamiento ético. 

El creador/la creadora ha sido históricamente un referente social. Eclipsarlo supone fracturar el tejido vertebrador de las sociedades e interceptar el progreso. No olvidemos que todo creador/creadora, utilizando la forma de expresión que le ha sido conferida (científica, plástica, musical o literaria), se compromete a valerse de su obra para explicar el mundo. 

Misión, Visión y Valores

Humanismo Solidario reivindica el compromiso del creador/la creadora con la sociedad y con la historia, que viene a ser compromiso con la palabra y con la vida, como actos de responsabilidad por el “otro”, en la línea del pensamiento de FranzHinkelammert: “Yo soy, solamente, si tú eres” / “El otro tiene que vivir para que yo pueda vivir”, aspirando a la construcción de una nueva educación de la subjetividad, una nueva educación sentimental que adquiera las condiciones para encontrar una voz firme entre los signos vacuos de la modernidad, encaminada a la reconquista del ser, en donde sea universal el verbo que conjugue el “yo” por el “nosotros, recuperando de la historia las corrientes de pensamiento que aúnan lo individual y lo colectivo en un mismo sentimiento para que esta subjetividad pueda llegar a ser una de las grandes conquistas del ser humano de nuestro tiempo.